BASURA ESPACIAL

 Entrevista a José Mª Piña (autor del Tema), en "A día de hoy" de Alejandro Ávila el  07/02/2008 en emisora "Punto Radio"

DEFINICION

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Se llama basura espacial o chatarra espacial a cualquier objeto artificial sin utilidad, que orbita la Tierra.   

Se compone de cosas tan variadas como grandes restos de cohetes y satélites viejos, a restos de explosiones, o restos de componentes de cohetes como polvo y pequeñas partículas de pintura.

Según el doctor Walter Flury, experto en basura espacial de la "ESA" Agencia Espacial Europea, la composición de los objetos artificiales que orbitan la Tierra es aproximadamente la siguiente:

M

Naves operativas

7%

Naves obsoletas

22%

Restos de cohetes

17%

Objetos relacionados con las misiones 

13%

Otros fragmentos

41%

REPERCUSION EN MEDIOS

Hace poco más de un año, el 11 de enero de 2007, los chinos lanzaron un misil balístico de rango medio desde su centro espacial de Xiang Space. Ascendió como lo que era, como un cohete, y a una órbita de baja altitud -865 kilómetros- impactó contra un viejo satélite meteorológico, el Feng Yun 1C, que en una décima de segundo quedó convertido en 2.000 fragmentos de entre 5 y 10 centímetros de lado, 35.000 de alrededor de un centímetro y cerca de un millón de pedacitos de más o menos un milímetro.

Esa era la misión encomendada al misil antisatélites. En esa décima de segundo, el volumen de desechos espaciales orbitando en torno a la Tierra aumentó en cerca de un 15 por ciento. Estados Unidos y Rusia, que dominaban esa tecnología balística desde hacía tres décadas, dejaron de ensayar sus misiles en los años 80 precisamente para no saturar el inmenso basurero espacial en torno al planeta.

Un mes más tarde, el 19 de febrero de 2007, una etapa-del tipo Briz-M- de un cohete ruso Protón lanzado un año antes en una misión fallida, y que había quedado en órbita con todo su combustible, explotó por la elevada temperatura derivada del rozamiento con la atmósfera. Un millar de grandes fragmentos más, de entre 1 y 10 centímetros, dando vueltas en torno a la Tierra.

Ahora, estos días, es de nuevo un viejo satélite el “USA 193” que ha encendido la alarma. Se trata de un artefacto espía lanzado por los Estados Unidos.  No se sabe mucho de él, no en vano es un espía. Sólo que pesa 9.072 kilos y que, fuera de control está perdiendo altura en su órbita y a finales de este mes la fuerza de la gravedad le hará caer irremisiblemente.

mayores de 10 cm 

± 10.500 de objetos

entre uno y 10 cm

± 110.000 de objetos

menores de un centímetro

± 35 millones de objetos

La mayor parte de esta basura espacial se sitúa, obviamente, en las órbitas más transitadas.

Los picos de máxima densidad se hallan aproximadamente a ± 850, ± 1.000, ± 1.500, ± 2.000 y ± 36.000 kilómetros sobre nuestras cabezas.

LEO  (Low Earth Orbit) de baja altitud, 

hasta ± 2.000 metros

Geoestacionarias GEO  (Geostationary Earth Orbit), 

a ± 36.000 metros

Los objetos pequeños, preocupantes

M

Los objetos cuyo tamaño oscila entre 1 y 10 centímetros son los de verdad "preocupantes", según la ESA, porque son demasiado pequeños y numerosos para rastrearlos de manera individual.

M

Se ha calculado que un satélite con una superficie transversal de 100 metros cuadrados (incluidos los paneles solares) que orbita a 400 kilómetros de altitud, recibiría un impacto con un objeto de 10 centímetros cada 15.000 años.

CAMION DE BASURA COSMICA

A esta empresa se han abocado la "NASA" (National Aeronautics and Space Administration), la Agencia Espacial Europea, el Centro Nacional de Estudios Espaciales de Francia, la Administración Espacial China y la Organización de Investigación Espacial de India, entre otras, organismos que se han reunido para discutir la situación, coincidiendo en que lo primero es detectar la basura, lo que se realiza con la ayuda de radares. 

Luego habría que "efectuar lanzamientos limpios", es decir, enviar transbordadores a recoger esos desperdicios, ''una especie de camión de basura cósmico", pero hay que considerar el costo del lanzamiento, que puede superar los 600 mil dólares. 

M

Lanzar un kilogramo de carga a la órbita baja de la Tierra "LEO" 

cuesta entre 5 mil y 10 mil dólares

Ese mismo peso de carga enviarlo a la órbita geoestacionaria "GEO" en la cual están los satélites de comunicación

costo de más de 40 mil dólares

M

por lo cual tener este servicio de limpia para capturar objetos que no tienen ninguna utilidad, genera rechazo por parte de muchos gobiernos que lo ven como un gasto inútil. 

OBJETOS EN ORBITAS 

La palabra satélite artificial se convirtió en una realidad el 4 de octubre de 1957, con la colocación en órbita terrestre del "Sputnik 1". 

A partir de entonces miles de cuerpos artificiales con funciones muy diversas, científicas, militares, meteorológicos, comunicaciones, etc., han sido puestos en órbita tanto alrededor de la Tierra, como de otros planetas y satélites naturales de otros planetas.

M

Un satélite permanece en órbita alrededor de la Tierra (o de otro cuerpo celeste) cuando la fuerza de atracción gravitacional está equilibrada con la fuerza centrífuga.

M

Como la fuerza de gravedad ejercida por un cuerpo celeste disminuye en proporción inversa al cuadrado de la distancia, cuanto más alto esté situado el satélite, menor será la fuerza de atracción gravitacional y menor, por consiguiente, su velocidad orbital.

M

A unos 

160 Km. 

de distancia de la Tierra

velocidad de unos 

28.000 Km/h

500 Km. 

27.000 Km/h

5.000 Km. 

21.000 Km/h

Velocidades estas, que un satélite artificial necesita, para permanecer en órbita.

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Satélite en órbita

Los periodos orbitales de los tres casos tomados en consideración son respectivamente, 1h 28m, lh 34m y 3h 17m

CONCLUSION

Desde hace millones de años, cantidades enormes de residuos espaciales procedentes de diversos cuerpos orbitales caen sobre la Tierra, la mayoría de pequeños tamaños y debido a la densidad de la atmósfera y su velocidad de entrada, se funden consiguiendo que su impacto sea inofensivo.

Ahora bien, esa cantidad de materia procedente del espacio, ha ido aumentando el tamaño de la Tierra y prueba de ello la tenemos en que los descubrimientos de fósiles humanos se encuentran a gran profundidad.

Por tanto y haciendo mención ahora de la "Basura espacial" provocada por la humanidad, y dado que los de mayor tamaño están seguidos en sus órbitas y trayectorias por sistemas muy sofisticados, y la posibilidad de impactarles con misiles es evidente, por tanto y 

M

Diciéndolo de otro modo no hay peligro aparente para la humanidad por la caída de esa "Basura espacial", otra cosa muy diferente es que su impacto en los satélites artificiales, por pequeños que sean los residuos y por sus enormes velocidades,  sea cada vez mayor

 

Referentes: ABC.es - ELMUNDO.es - IAC (Instituto Astrofísico de Canarias)

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UR  01/08/2008